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¿Juegos de mesa o juegos de azar?

Si visitas la puerta norte de la catedral de León te encontrarás con la Virgen del Dado. No se trata de una virgen con un dado en la mano, sino de una escultura con una historia detrás. Y esa historia tiene que ver con el juego. Con los juegos de azar. Con juegos en los que se apostaba dinero y se perdían o ganaban grandes sumas económicas:

Virgen del dado

La Virgen del Dado sigue imperturbable en la Catedral de León

Siglo XVI. León. Un capitán de los Tercios de Flandes empieza la noche cenando, bebiendo y contando batallitas por las tabernas y mesones de la ciudad, y la termina jugándose y perdiendo a los dados toda su hacienda. Coge sus cosas, entre ellas los dados que tan aciaga suerte le habían traído, y se va. Deambula por las calles maldiciendo su mala fortuna. Pasa por delante de la Catedral, concretamente por su fachada norte. Se para y mira a la virgen con el niño. En lugar de encontrar sosiego y esperanza ante su imagen, sucede todo lo contrario. En un ataque de ira lanza sus dados contra la imagen, que impactan contra la cabeza del niño. Ante su estupor, de la cabeza de la criatura empieza a brotar sangre. Hincado de rodillas delante de la imagen llora y suplica perdón por su mala acción. Y termina la noche durmiendo la mona a los pies de la virgen. Por supuesto, unas jornadas después, el que fuera un valiente capitán de los Tercios decide terminar sus días como hermano lego franciscano en un convento cercano a León, limpiando sus pecados.

Las tabas, los dados, las cartas, las fichas, las chapas,… han estado presentes en nuestra historia como juegos de azar, en los que desgraciadamente no se disfrutaba sólo del hecho de jugar, sino que también se apostaba. Y donde se perdían a veces grandes cantidades de dinero.

A quienes nos gustan los juegos de mesa disfrutamos por supuesto con una partida de ajedrez, de damas, de go, de avalon, etc. Son los juegos en los que más nos exponemos y donde desplegamos todas nuestras capacidades. En ellos el azar es nulo. Sin embargo, también nos gusta un juego de mesa que tenga dados o un mazo de cartas del que robar. Ese momento en el una tirada de dado hace que el desarrollo de la partida pegue un giro brutal, o que al robar una carta obtengas el beneficio en el que basabas toda tu estrategia, es inigualable. El juego de azar tiene algo que atrae.

No se puede decir que este jaque mate haya sido por buena suerte

No se puede decir que este jaque mate haya sido por buena suerte

Ahora bien, queremos un azar controlado. Y este es el aspecto que hace que los actuales juegos de mesa, los juegos de mesa llamados «modernos», tengan un gran éxito. Los juegos con demasiado azar como el parchís, la oca, el bingo, el poker, incluso el famoso Monopoly, no nos resultan tan atractivos. Pero ahí están, y hay que tener un respeto por los abuelos.

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2 Comentarios
  • MopiGatuno on enero 2, 2017

    La verdad es que nunca me han gustado los juegos de azar. Siempre que me encuentro un juego con demasiadas cuestiones que dependen del azar me suelo echar para atrás.

  • Torombolo on diciembre 5, 2016

    Es verdad que el azar es aceptable pero con moderación, demasiado azar puede hacer perder el interés a cualquiera. Eso sí, siempre es una buena excusa para cuando palmas… 🙂

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