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Niños y juegos de mesa (I): El respeto del turno de juego

La tendencia de muchos jugadores de juegos de mesa a acercarnos al ámbito educativo, y de muchos educadores de acercarse a los juegos de mesa no es nada nuevo. Descubrí hace poco un artículo en un blog de nombre sugerente, www.geekdad.com, en el que se hacía una relación de algunas habilidades y aptitudes que se pueden entrenar y desarrollar en los niños a través de los juegos de mesa:

  • El respeto del turno de juego
  • Las habilidades matemáticas
  • La agilidad mental
  • La planificación de acciones
  • La relación entre una acción y sus consecuencias
  • La toma de decisiones
  • El trabajo en equipo
  • La deportividad: saber perder y saber ganar

(Añadía el autor dos aspectos más: «la desconexión de la videoconsola» y las «relaciones paterno-filiales». Al no tratarse estrictamente de habilidades ni aptitudes, merecen una consideración aparte, y de ellos hablaremos en su momento)

Se trataba de una breve descripción de todos ellos, desde un punto de vista tanto teórico como práctico, y con cierto tono irónico, lo que hacía muy agradable su lectura. Dejaba claro que un juego de mesa no es un bálsamo que obra en nuestros hijos milagros conductuales, sino que hay una parte que el adulto se tiene que currar. En fin, que el juego de mesa es solo un instrumento, un divertido instrumento del que servirnos.

Desgraciadamente el artículo no profundizaba lo suficiente en cada uno de los conceptos expuestos. Así que me he animado a intentar hacerlo yo. Como ya sabėis, el afán de Taguriz es ir “tras la esencia de los juegos de mesa”.

Empecemos con EL RESPETO AL TURNO DE JUEGO.

«El que espera desespera si no disfruta con la espera». ¡Toma frase para el Dixit!

Algo relacionado se trabaja en los colegios desde la educación infantil: el respeto al turno de palabra del compañero. El natural egocentrismo infantil va contra ese hábito, y los educadores lo tienen muy claro. Es una forma muy sencilla de empezar a entrenar una actitud que va a ser clave en el proceso de socialización del individuo a lo largo de su vida. Un egocentrismo mal administrado, por exceso o por defecto, podrá llevar a la egolatría o a un carácter pusilánime, respectivamente.

Si jugamos con niños a juegos de mesa, en el momento de explicar las reglas debe quedar claro qué acciones lleva a cabo cada jugador en su turno, y qué deberían hacer los demás jugadores mientras tanto (por ejemplo planificar su siguiente jugada, calcular cómo influyen los movimientos de los demás en nuestra estrategia, etc.). Se acordará que en todo momento hay que respetar el tiempo que los demás emplean en su turno. En algunas partidas con niños he podido comprobar como a veces no es sólo un problema de respeto del turno, sino de déficit de atención o simplemente de impaciencia. Aprender a esperar, a entender que no todo ocurre ni debe ocurrir de manera inmediata, es una asignatura obligada en el aprendizaje, y en niños que están acostumbrados al corto plazo. El juego de mesa es una buena ocasión para trabajar estas actitudes.

Con el respeto del turno de juego también conseguimos que los niños sepan ponerse en el lugar del otro. Así vamos inculcando la empatía como valor.

No cabe duda de que antes de observar este aspecto también hay que revisar el interés del niño por cada tipo de juego o por la temática del mismo. O bien es posible que, por haber jugado menos, algún niño se vea en inferioridad respecto a los demás, y ello haga que pierda interés. En esto casos hay que corregir estas variables.

Elegir un juego adecuado también es importante. Los básicos «Carcassonne«, «Aventureros al Tren» o «Colonos de Catán» suelen tener un entreturno muy corto, por lo que son ideales para observar y trabajar este aspecto. En el caso de «Los Colonos de Catán», incluso durante el turno de otro jugador tu puedes actuar mediante la acción del comercio, con lo que en la práctica exige una atención continua a los acontecimientos de la partida.

En aquellos juegos en los que haya una «banca», un stock de recursos, etc., (Colonos de Catán again) es interesante responsabilizar a alguno de los jugadores para que lo administre. Elegiremos a aquel joven jugador que tiende más a desconectarse del juego cuando no es su turno.

No puedo evitar terminar este post haciendo un guiño cariñoso a aquellos jugadores adultos que abusan del respeto de los demás hacia su turno. Se trata de jugadores que padecen de lo que en jerga lúdica denominamos “Análisis Parálisis” o AP. Pero es otra historia de la que hablaremos en su momento.

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